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La danza de tijeras: la exigente preparación física detrás de un arte ancestral

La danza de tijeras es reconocida como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Foto: captura Radio Nacional.
11:10 h - Mié, 25 Mar 2026

La danza de tijeras es una expresión cultural de la región Chanka del Perú, reconocida como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Unesco en 2010. Sin embargo, no es un baile sencillo, sino una práctica que exige gran destreza y esfuerzo físico por parte de sus danzantes.

Walter Velille (Qesqento de Apurímac) y Mauro Gamboa (Gringucha de Sucre), reconocidos danzantes de tijeras del país, estuvieron presentes en el programa Ayni Takiy, donde no solo realizaron demostraciones de esta danza, sino que también compartieron detalles sobre este arte.

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El danzador Walter Velille comenta que inició en este mundo a los 12 años y que, tras 46 años de trayectoria, considera fundamental mantenerse en forma. Señala que esta expresión requiere una preparación constante, en la que el aspecto físico cumple un rol clave.

“Bailar danzas requiere de una preparación física como es en el caso de los futbolistas, hay que hacer calentamiento. Luego, el cuerpo empieza agarrar ritmo y no hay quién te pare. Se sigue adelante hasta que el cuerpo se va acostumbrando y se hace una rutina”, precisó.

EL ORIGEN DE LAS DANZAS

El también conocido como Qesqento de Apurímac dijo que, originalmente, la danza de las tijeras era conocida en tres departamentos. A los de Ayacucho se les dice Los danzaq; en Huancavelica se les conoce como los Galas, mientras que en Apurímac, en la zona norte, se les denomina Chilingueros y a los del sur, Villanos.

Sin embargo, luego fue promovida por diversas instituciones como patrimonio inmaterial y ahora se baila en otras zonas, siempre acompañada por los sonidos del arpa y el violín, que representan los espíritus de la naturalez

 

Por su parte, Mauro Gamboa comentó que cuando el danzante baila establece una conexión con los elementos naturales, como la tierra. Por ello, al iniciar es indispensable rendir un tributo a la pachamama para que todo salga bien.

Es importante que sientas la energía cuando estás bailando, porque en esta danza tú tienes que divertirte y el público lo goza contigo. Las mujeres gritan o tocan las tapas de las ollas, mientras que los hombres hacen barra. La música que lleva lo hace especial y también acompaña el ritmo de la danza”, señaló Gamboa.

Gringucha de Sucre también invitó a todos a participar en la actividad artística que vienen organizando por sus 46 años de trayectoria, el próximo 29 de marzo en el local Pista Central, en Villa El Salvador, donde se realizará un reencuentro de reconocidos danzantes de Ayacucho, Huancavelica y Apurímac.

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